sábado, octubre 01, 2005

Secuestrado por la noche.


¿Un grito al vacío?... creo que ya lo he hecho antes… ¿un grito por un vacío?... creo que también ya lo he hecho… ¿entonces que? El secuestro siniestro de nuestras voces que despiertan al calor de la noche, noche de insomnio, noche de imágenes desgarradoras que sucumben cuando cierro los ojos, en esta noche, noche tétrica, noche de interminables palabras que bajan desde la habitación yerma, desde ese zumbido insaciable, desde esa insaciabilidad sombría que cae zumbándole a mis oídos que es de noche, esta noche, noche viva, noche cálida, noche de estrofas al miramiento ciego legado a los ojos del mundo que miran esta noche, noche muda, noche silenciosa, noche oscura que esclarece el ritmo típico del sonido infaltable para esta noche, noche apasionada, noche emocional, noche mimetizada con mis pupilas entregadas a la vesania desatada, desatada por el desenfreno acústico de mi captura, en esta noche, noche inusual, noche atípica, noche casualmente al destape funcional de la sincronización de mis neuronas, que piensan en esta noche, noche limitada, noche sondable, noche susceptible a la resignación serena por una pérdida, la pérdida del tiempo, que avanza y avanza perdiéndose cada vez más en esta noche, noche corta, noche regresiva, noche absoluta, noche evasiva, noche resplandeciente de mis temores más inusitados, noche de mis razonamientos más banales, noche de mis impulsos más insospechados e insaciables, noche escurridiza, noche discontinua, discontinua por el implacable ardor del vacío del tiempo, que golpea nuestra consecuencia, haciéndola sentir su ironía, espantosa, graciosa, preocupante y desconcertada, como esta noche, noche de ensueños, noche de recuerdos estúpidos que se pasean por las paredes de este lugar dejándose escritos con tinta melancólica, dejándose implícitos con memorias rígidas e inalcanzables, inalcanzables como esta noche, noche divina, noche terrenal, noche hermosa, noche extraña, extraña como el deseo de los cuerpos con vida, extraña como las ganas mudas de la atracción sin vergüenza, extraña como los movimientos del mundo en concordancia con la naturaleza irreal de lo explícito, explícita como esta noche, noche siniestra, noche angelical, noche durmiente en el regazo de la profundidad enloquecedora y suspicaz, intransigente y sagaz, transparente y visible, como esta noche, noche de euforia, noche improvisada, improvisada como los pensamientos que nacen y mueren en el intento de convertirse como tal, improvisada como los instintos que sueñan en convertirse en el ruiseñor de un supramundo ligado indómitamente a un inconsciente disimulado que corre por nuestras venas, sangrándole a nuestro cerebro, fabricador de todo lo que queremos oír, ver y sentir, fabricador del miedo que nos hace acongojarnos en las faldas de la intangibilidad, cuando ella nos roza el cabello, o cuando ella nos habla al oído, o cuando ella nos escarmienta los sentidos, o cuando ella nos mueve el cielo, haciéndolo llorar, haciéndolo reír y respirar, suspirar y mentir, enojar y temer, desconfiar y amenazar, haciéndolo profundo, interminable, indescifrable, infinito, precioso, armonioso, misterioso y lejano, lejano, como esta noche, noche cercana, noche especial, noche despierta, noche alegre, noche melancólica, noche resignada, noche oculta, noche lóbrega, anochecida por esta noche que ha secuestrado mi voz, mi razón, mis impulsos, mis instintos, mi silencio y mis recuerdos, así como también… mi grito al vacío…

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