sábado, septiembre 10, 2005

Oda al silencio

Me ensordece. Así es, me ensordece. Este silencio grita en mis oídos. El silencio en mi habitación es tan exageradamente precioso. Tenue, pero a la vez escandaloso, atónito, como igualmente apacible, que produce en mí una paz inusitada, por mi condición de ser distorsionado, en lo que mentalmente se refiere. Se podría hacer referencia en cuanto a mi ser respecta, de, una luz inmensamente enseguesedora opacando lo sombrío de una cueva. O también como el irreversible ardor de la llama de un fósforo dentro de una habitación oscura. Es, desconcertadamente inefable, mitigando el ambiente. Un ambiente aplastado, pisoteado por un vacío, por un silencio. Un vuelco, pero sin ser coactado. Se puede escuchar el suave ronquido del mar extendiéndose por millones de años luz cobijándose en el sublime canto de las estrellas, en conjunto, adornando este silencio que cae como rocío humedeciendo la serenidad del aire que arrastra una fugaz presencia de utopías que moran en el negro azulado del inescrutable cielo que mancha mis pupilas con este paisaje compuesto de una infinitud de colores, abstractos para el ojo humano y que a pesar de su lobreguez, dan vida a este vacío. Es como un mero respeto a la supremacía de este silencio, profundo, insondable y suntuoso. Renací del averno para sentir este momento, este preciso momento, este preciso silencio en este preciso lugar, que es, mi cuerpo, saciado inexplicablemente por la algarabía de este silencio turbador, que trasiega en momentos, y en otros te atenúa a tal punto de no sentir la carne, los sentidos. Ver el mundo, pero no escucharlo, no escuchar su furia, no sentir su frialdad. Admirar la altura despampanante de la cadena de cerros cobijando en sus cabezas una gama de nubes que bailan irónicamente para esta noche, hermosa, en silencio, exhibiéndose para mi deleite dejándome inerme ante esta naturalidad que se ha silenciado y se ha dejado sentir, que me ha silenciado y me ha hecho sentir, que me ha envuelto, que me ha dejado entrar a su burbuja y que me ha atacado con su melodía abstracta. Y con un silencio.

1 comentario:

Anónimo dijo...

EXCELENTE
D.